El valle del Madriu-Perafita-Claror es un paisaje cultural, una “obra conjunta del hombre y de la naturaleza, que forma una unidad coherente por sus valores estéticos, históricos o culturales” (Ley 9/2003, del patrimonio cultural de Andorra).

El valle conserva muchos elementos, así como las estructuras de explotación, organización y gestión de los recursos naturales (bosques, pastos, bordas, caminos, agua…) que muestran la utilización y la evolución de este territorio a lo largo de la historia. De gran valor identitario, el valle se ha convertido en un vivo testigo de la historia y de las formas de vida de un país rural de montaña. Parajes de una extraordinaria belleza son fruto de la interacción del hombre con el medio.

La presentación de una candidatura para la inscripción en la Lista del patrimonio mundial de la UNESCO es una prerrogativa exclusiva de los estados parte de la Convención del patrimonio mundial, firmada por Andorra en 1996. La candidatura del paisaje cultural del valle del Madriu-Perafita-Claror a la Lista del patrimonio mundial fue una iniciativa conjunta del Gobierno de Andorra, de los Comuns de Encamp, Andorra la Vella, Sant Julià de Lòria y Escaldes-Engordany, de la Comisión Nacional Andorrana para la UNESCO (CNAU) y del Comité Nacional Andorrano del ICOMOS, con la participación de diversos actores con intereses en el valle, así como con la de los colectivos que utilizan la zona.

La idea surgió del Comité Nacional Andorrano del ICOMOS y fue presentada por primera vez al Ministerio de Cultura en 2001. El 1 de julio de 2004 el Comité del Patrimonio Mundial, reunido en su 28ª sesión, en Suzhou (China), aprobó la inscripción del valle del Madriu-Perafita-Claror a la lista del Patrimonio Mundial, en la categoría de bienes culturales (paisaje cultural). Actualmente, sólo existen 88 paisajes culturales en todo el mundo.

La UNESCO es la organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Su objetivo principal es contribuir al mantenimiento de la paz y la seguridad en el mundo a través de la educación, la ciencia, la cultura y la comunicación, y promover la colaboración entre las Naciones, para garantizar el respeto universal por la justicia, los derechos humanos y las libertades fundamentales. La inscripción en la lista del Patrimonio Mundial consagra el valor universal excepcional de un bien cultural o natural para que sea protegido en beneficio de toda la humanidad.

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Aunque la mayor parte de la superficie del valle del Madriu-Perafita-Claror se ha mantenido en su estado natural, el valle no es un territorio virgen. El hombre lo ha utilizado, recorrido y ha disfrutado de él desde hace siglos, configurando un paisaje en el que su huella está presente por todas partes.

Los principales usos de esta zona han sido la actividad agraria (agricultura, ganadería y explotación forestal), la siderurgia y el aprovechamiento hidroeléctrico. El resultado de estas prácticas nos ha dejado numerosos elementos que, integrados en un entorno natural único, son generadores del paisaje cultural del valle del Madriu-Perafita-Claror. La vegetación también se vio alterada por estas actividades, cuyas huellas a menudo deben ser interpretadas de manera indirecta: prados que ocupan antiguos terrenos forestales, terrazas de cultivo en vertientes de fuerte pendiente, o bosques de abedules que sustituyen antiguos pinares.

Actualmente el valle del Madriu-Perafita-Claror es escenario de nuevas actividades vinculadas al ocio, de las que cabe destacar el excursionismo, el alpinismo, la observación e interpretación del patrimonio natural y cultural, la caza y la pesca. Dos caminos de gran recorrido, el GR7 y el GR11, atraviesan el valle, así como caminos locales que se interconectan y permiten acceder a pie prácticamente a cualquier lugar. El hombre continúa utilizando este territorio, aunque se adapta a la realidad actual, combinando las nuevas demandas con las actividades tradicionales, alguna de las cuales, como la ganadería (ganado vacuno y equino), mantiene aún una presencia significativa y contribuye de forma esencial al mantenimiento del paisaje.

En el valle Madriu-Perafita-Claror encontramos una importante variedad de microclimas gracias a su extensión y a las diferencias de gradiente altitudinal, con presencia de vertientes de solana y umbrías, que favorecen la existencia de una gran variedad de hábitats y una gran riqueza de flora, fauna y paisaje. El punto más bajo se sitúa a cota 1.056 m y el más alto a cota 2.905 m en el pico de La Portelleta, ambos situados en la parroquia de Escaldes-Engordany.

El gradiente hipsométrico entre el punto más alto y el más bajo, 1.850 m, así como estas diferencias de orientación, hace que haya una gran variedad de terrenos y favorece la gran diversidad de vegetación y la pluralidad de microclimas.

Tanto la compañía eléctrica Forces Elèctriques d’Andorra, entidad parapública responsable del aprovechamiento hidroeléctrico de las aguas del río Madriu, como la sociedad mercantil Companyia d’Aigües Potables d’Escaldes-Engordany, que abastece de agua a la parroquia que lleva el mismo nombre, utilizan recursos hídricos del valle. En ambos casos, la contribución del valle del Madriu-Perafita-Claror es generosa y de gran importancia, si tenemos en cuenta que el agua captada en el río Madriu permite producir un 15% del total de la energía eléctrica generada en el país, y que sus aguas garantizan el suministro de agua potable al 20% de la población nacional.