Si bien el valle del Madriu-Perafita-Claror fue reconocida por su patrimonio cultural, la gran riqueza de su patrimonio natural no puede ser dejada de lado.

El interés esencial del valle de origen glaciar, que drena la cuenca secundaria más grande de Andorra, se basa en la elevada densidad de elementos de valor patrimonial, naturales y culturales, que aparecen en un excelente estado de conservación, concentrados en una superficie relativamente pequeña de 4.247 hectáreas. Esta cuenca viene definida por el río Madriu y por su afluente más importante, el río de Perafita, que se unen en Entremesaigües.

Los glaciares han modelado el relieve variado y espectacular de esta zona. El resultado ha sido una gran diversidad de condiciones y microclimas, derivados de la variabilidad de la altitud (1.845 m de desnivel entre el punto más alto y el más bajo del valle) y de la orientación (gran diferencia entre las zonas umbrías y de solana por la disposición este-oeste del valle principal).

El agua también juega un papel importante en el valle, con la presencia de numerosos lagos, ríos y riachuelos, pequeñas cascadas, turberas y humedales.

Desde cualquier lugar del valle se puede disfrutar del entorno paisajístico del valle. Algunos de los puntos desde los que se puede obtener un buen ángulo de visión son Coll Jovell, con una estupenda vista sobre la zona de Ràmio, la Tosa del Braibal, el puerto de Vall Civera, el puerto de Perafita, La Portella Blanca y La Torre dels Soldats. Entre los picos destacan: el de La Portelleta, el de Els Estanyons, el de La Maiana, el de Montmalús, el de L’Àliga o la Collada de Gargantillar.

Este paisaje rico y variado se divide en tres zonas:

  • la supraforestal, que se encuentra por encima de 2.400 metros, donde predominan el desierto mineral, los prados de alta montaña, los lagos y las formas de la geomorfología,
  • el paisaje de las vertientes, compuesto por bosque compacto, con un fuerte contraste entre las zonas umbrías y las de solana, y con corredores de aludes en las vertientes más abruptas,
  • la de fondo de valle, trazada por las aguas de los ríos Madriu y Perafita, que muestra el diálogo continuo entre el hombre y la naturaleza, entre los escasos recursos naturales y su aprovechamiento para la subsistencia de los habitantes del valle.

Gracias a esta gran variedad de paisajes, en el Madriu-Perafita-Claror se encuentra representada una gran variedad de hábitats y de fauna, con ejemplares altamente amenazados e incluso en peligro de extinción. Este hecho, así como la diversidad de especies vegetales y de hábitats catalogados, confirma la fragilidad del paisaje cultural del valle, que requiere mucha prudencia a la hora de prever cualquier acción que se quiera llevar a cabo.

El agua

La geomorfología

La vegetación

La fauna